
Ayer mantuvimos la enésima conversación comiquero-etílica y, al llegar a casa me entraron las ganas de hacer aquí una especie de guía de lectura de la Marvel actual, dado que, por primera vez en casi treinta años, ésta se muestra como un todo orgánico, en el que ningún hecho es considerado exclusivo de una colección y sí concerniente a todas. Y todo gracias a que se ha depositado el poder de decisión en los guionistas (no sé a ciencia cierta quién tendría la brillante idea de dárselo en los noventa a los dibujantes). Y qué guionistas:
1. Brian Michael Bendis: este doble de Kingpin en carne y hueso es el cerebro en la sombra (y no tanto en la sombra, la verdad) de todo esta maraña. Ya hablamos por aquí de él. Sólo cabe volver a decir que su tarea en Los Vengadores, The Pulse y Daredevil me parece muy, muy interesante y el germen de lo que es hoy Marvel. Y lleva camino de ser el tío que más números haya escrito del Hombre Araña con su Ultimate Spiderman.
2. Mark Millar: el segundo cabecilla de la rebelión. Maestro en las artes de miccionar en los mitos del género con particular mala baba y acierto. Sus insuperables números de The Authority los ha llevado a una serie de verdad con los Ultimates, acompañado por Bryan Hitch con el fin de dejarnos a todos con la boca abierta. Es el máximo, que no único, responsable de la inminente e importante Civil War, dibujada por el joven genio que es Steve McNiven. Nada desdeñables tampoco las cositas que va haciendo por aquí y por allá, como los primeros números de Ultimate X-Men y su saga de Lobezno. Es asimismo el autor de la mejor frase que ha pronunciado jamás el Capitán América y, lejos de Marvel, de Wanted, la micción suprema.
3. Grant Morrison: vini, vidi, vinci y se dio el piro. Como dice Ganzúas, derribó la catedral churrigueresca que eran los mutantes y sus consecuencias aún se ven con fuerza. Una vez que cumplió su trabajo, ayudado por el descomunal Quitely, se volvió a cambiar de acera para seguir profundizando en el género que él mismo creó: el cómic de superhéroe, metafísica y peyote. Y si no lo crees, ahí tienes We3, Seaguy, Seven soldiers of victory o El Asco. Por no hablar de Los Invisibles...
4. Warren Ellis: otro del que ya hemos hablado hace tiempo, cuya figura no hace más que ascender y ascender. Es el renovador del género de superhéroes como en los ochenta lo fueron Miller o Moore. Lo hizo con The Authority y Planetary, y ahora lo está volviendo a hacer con Nextwave (el cómic más cool del momento y con el humor más gamberro que he leído desde el Masacre de Joe Kelly). Su Iron Man, genial. Habrá que ver la que monta con su último invento, newuniversal, y con su versión de los Thunderbolts. Yo, mientras, seguiré esperando que a alguien se le ocurra de una vez consumar el intercambio de parejas de The Authority que iniciaron Hytch y Millar y junten de una vez por todas a Ellis y Quitely.
5. Josh Whedon: el creador de Buffy se lo ha montado bastante bien. Le han hecho una serie mutante nuevecita para él con los personajes más fashion y esa bestia de la naturaleza que es John Cassaday a los lápices. No se puede quejar. Sin todo eso habría que ver lo que hacía. Pero yo tampoco me puedo quejar, vamos. Y suya es la culpa de que Civil War acabe como acabe.
6. Garth Ennis: el guionista de la camaradería entre soldados está en plan descanso del guerrero, velando armas mientras se desahoga con el Punisher, una lectura muchísimo más recomendable de lo que todo el mundo dice por ahí. De vez en cuando hace otras cosillas (Ghost Rider), cosas (Born) o cosazas (Fury), todas ellas, como poco, muy divertidas. Que esté en Marvel un símbolo de Vertigo como él debe hacer muchísima pupa a la Distinguida Competencia. Y si encima vuelve a DC para escribir The Boys y a los seis números le dicen que se vaya a otro lado por lo burra que es, la verdad es que la cosa está muy malita.
7. J. M. Straczynski: es autor de la etapa más interesante de Spiderman desde, diría yo, los tiempos de Stern o DeMatteis, a pesar de esas cosas tan raritas que monta con la pobre Gwen Stacy. También anda manoseando ahora a los 4 Fantásticos. Deseo de verdad que haga lo mismo con Thor, que es mi personaje favorito y anda el angelito muy perdido desde los inolvidables números de Simonson. Y a ver si le echo el diente de una vez a su Escuadrón Supremo...
8. Peter Milligan: su irregularidad le hace parecer peor de lo que es, y sus X-Men actuales afean el recuerdo tan agradable que supone X-Statix, el paso intermedio entre The Authority y Nextwave. Para ver las cosas ricas que hace ahora, mejor seguirle la pista al Blanco Humano que escribe para DC.
9. Robert Kirkman: el tío que, después de hacer una serie de culto en blanco y negro (The living dead), tiene la idea del siglo: juntar superhéroes y zombies. Todos los frikis babean con algo así, pero a ninguno se le ocurre antes que a él, a pesar de lo fácil que es. Espíritu creativo adocenado en la sociedad posmoderna, me temo. Marvel zombies ha sido el bombazo en ventas inesperado de la temporada, por supuesto. Habrá que rezar para que también nos dejen ver por aquí su, por lo visto, entretenidísimo Marvel Team-up.
10. Paul Jenkins: el más grande guionista de historias pequeñas de la actualidad. Sus números autoconclusivos de Spiderman son preciosos; su Vigía, una locura; y, se dice, se comenta, su Civil War Frontline, mejor incluso que Civil War. Lástima que parezca que le tienen de chico para todo.
11. Ed Brubaker: el último en llegar, pero lleva pinta de ser en breve tan importante en Marvel como Bendis o Millar. Autor independiente reconvertido en prestigioso guionista de superhéroes, lo cierto es que debe ser un friki del tres. Conoce a todos los personajes a la perfección y hace que hasta el Capitán América sea apasionante. Sus X-Men prometen ser tan interesantes como lo que apuntan en Deadly Genesis, en Daredevil ha entrado sin miedo a pesar de la capital etapa de Bendis, y lo de Puño de Hierro y Criminal lo quiero tener ya, ya, ya. Y si no has leído su Sleeper me enfado.
Bueno, con esto de momento ya es suficiente.
1. Brian Michael Bendis: este doble de Kingpin en carne y hueso es el cerebro en la sombra (y no tanto en la sombra, la verdad) de todo esta maraña. Ya hablamos por aquí de él. Sólo cabe volver a decir que su tarea en Los Vengadores, The Pulse y Daredevil me parece muy, muy interesante y el germen de lo que es hoy Marvel. Y lleva camino de ser el tío que más números haya escrito del Hombre Araña con su Ultimate Spiderman.
2. Mark Millar: el segundo cabecilla de la rebelión. Maestro en las artes de miccionar en los mitos del género con particular mala baba y acierto. Sus insuperables números de The Authority los ha llevado a una serie de verdad con los Ultimates, acompañado por Bryan Hitch con el fin de dejarnos a todos con la boca abierta. Es el máximo, que no único, responsable de la inminente e importante Civil War, dibujada por el joven genio que es Steve McNiven. Nada desdeñables tampoco las cositas que va haciendo por aquí y por allá, como los primeros números de Ultimate X-Men y su saga de Lobezno. Es asimismo el autor de la mejor frase que ha pronunciado jamás el Capitán América y, lejos de Marvel, de Wanted, la micción suprema.
3. Grant Morrison: vini, vidi, vinci y se dio el piro. Como dice Ganzúas, derribó la catedral churrigueresca que eran los mutantes y sus consecuencias aún se ven con fuerza. Una vez que cumplió su trabajo, ayudado por el descomunal Quitely, se volvió a cambiar de acera para seguir profundizando en el género que él mismo creó: el cómic de superhéroe, metafísica y peyote. Y si no lo crees, ahí tienes We3, Seaguy, Seven soldiers of victory o El Asco. Por no hablar de Los Invisibles...
4. Warren Ellis: otro del que ya hemos hablado hace tiempo, cuya figura no hace más que ascender y ascender. Es el renovador del género de superhéroes como en los ochenta lo fueron Miller o Moore. Lo hizo con The Authority y Planetary, y ahora lo está volviendo a hacer con Nextwave (el cómic más cool del momento y con el humor más gamberro que he leído desde el Masacre de Joe Kelly). Su Iron Man, genial. Habrá que ver la que monta con su último invento, newuniversal, y con su versión de los Thunderbolts. Yo, mientras, seguiré esperando que a alguien se le ocurra de una vez consumar el intercambio de parejas de The Authority que iniciaron Hytch y Millar y junten de una vez por todas a Ellis y Quitely.
5. Josh Whedon: el creador de Buffy se lo ha montado bastante bien. Le han hecho una serie mutante nuevecita para él con los personajes más fashion y esa bestia de la naturaleza que es John Cassaday a los lápices. No se puede quejar. Sin todo eso habría que ver lo que hacía. Pero yo tampoco me puedo quejar, vamos. Y suya es la culpa de que Civil War acabe como acabe.
6. Garth Ennis: el guionista de la camaradería entre soldados está en plan descanso del guerrero, velando armas mientras se desahoga con el Punisher, una lectura muchísimo más recomendable de lo que todo el mundo dice por ahí. De vez en cuando hace otras cosillas (Ghost Rider), cosas (Born) o cosazas (Fury), todas ellas, como poco, muy divertidas. Que esté en Marvel un símbolo de Vertigo como él debe hacer muchísima pupa a la Distinguida Competencia. Y si encima vuelve a DC para escribir The Boys y a los seis números le dicen que se vaya a otro lado por lo burra que es, la verdad es que la cosa está muy malita.
7. J. M. Straczynski: es autor de la etapa más interesante de Spiderman desde, diría yo, los tiempos de Stern o DeMatteis, a pesar de esas cosas tan raritas que monta con la pobre Gwen Stacy. También anda manoseando ahora a los 4 Fantásticos. Deseo de verdad que haga lo mismo con Thor, que es mi personaje favorito y anda el angelito muy perdido desde los inolvidables números de Simonson. Y a ver si le echo el diente de una vez a su Escuadrón Supremo...
8. Peter Milligan: su irregularidad le hace parecer peor de lo que es, y sus X-Men actuales afean el recuerdo tan agradable que supone X-Statix, el paso intermedio entre The Authority y Nextwave. Para ver las cosas ricas que hace ahora, mejor seguirle la pista al Blanco Humano que escribe para DC.
9. Robert Kirkman: el tío que, después de hacer una serie de culto en blanco y negro (The living dead), tiene la idea del siglo: juntar superhéroes y zombies. Todos los frikis babean con algo así, pero a ninguno se le ocurre antes que a él, a pesar de lo fácil que es. Espíritu creativo adocenado en la sociedad posmoderna, me temo. Marvel zombies ha sido el bombazo en ventas inesperado de la temporada, por supuesto. Habrá que rezar para que también nos dejen ver por aquí su, por lo visto, entretenidísimo Marvel Team-up.
10. Paul Jenkins: el más grande guionista de historias pequeñas de la actualidad. Sus números autoconclusivos de Spiderman son preciosos; su Vigía, una locura; y, se dice, se comenta, su Civil War Frontline, mejor incluso que Civil War. Lástima que parezca que le tienen de chico para todo.
11. Ed Brubaker: el último en llegar, pero lleva pinta de ser en breve tan importante en Marvel como Bendis o Millar. Autor independiente reconvertido en prestigioso guionista de superhéroes, lo cierto es que debe ser un friki del tres. Conoce a todos los personajes a la perfección y hace que hasta el Capitán América sea apasionante. Sus X-Men prometen ser tan interesantes como lo que apuntan en Deadly Genesis, en Daredevil ha entrado sin miedo a pesar de la capital etapa de Bendis, y lo de Puño de Hierro y Criminal lo quiero tener ya, ya, ya. Y si no has leído su Sleeper me enfado.
Bueno, con esto de momento ya es suficiente.






El viejo Breccia había venido a Europa por motivos profesionales. En Sudamérica había dejado atrás, por unos días, las dificultades de su país, lastrado por los atentados de las extremísimas izquierda y derecha de la época y en el cual Perón preparaba su segundo desembarco. Las condiciones en las que vivían los autores de cómics no atravesaban su mejor momento, pero ni mucho menos tenían visos de mejorar. Personalmente, el viejo Breccia tampoco podía presumir de nada. Tras haber dibujado los guiones de su colega H. G. Oesterheld en El eternauta, la industria argentina de la historieta había tocado fondo y el viejo tuvo que vender sus historias al viejo continente. Además, pronto se cumpliría el décimo aniversario de la muerte de su esposa, por cuya frágil salud tanto se sacrificó e
